En 1931, nacía en la zona rural del Oeste Montevideano, una Institución social, abanderada del progreso nacional y agrícola. Esto fue posible gracias a un puñado de hombres, que impregnados de esfuerzos, sacrificios, fe, entusiasmo y optimismo, se juntaron bajo un mismo lema, y decidieron agruparse para la defensa colectiva de sus intereses.
Muchos de los vecinos recuerdan cuando principalmente dos “alma mater” de este emprendimiento, Don Angel Fayos y Don Manuel Picos visitaron a otros agricultores en su charret o en un viejo Chevrolet del 29, haciéndoles participedel proyecto, seguros que la única forma de poder comercializar de una manera más rentable los productos que brindaba la madre tierra (en aquel entonces principalmente la papa y de ahí el sobrenombre de “los Paperos”, que hasta hoy escuchamos), era hacerlo en forma conjunta.
Fue así que un 3 de febrero de 1931 reunidos en Cno. Fontana, – hoy Cno. O’Higgins- en el domicilio del primero de los citados, logra constituirse la institución pionera en la zona, a la que se dio el nombre de Sociedad de Fomento y Defensa Agraria. Según lo señala textualmente el artículo 1° de su reglamento, el objetivo primordial fue: “fomentar y defender la agricultura y bregar por el mantenimiento espiritual social, deportivo y material de los trabajadores de la tierra”.
Nos permitimos recordar aquellos pioneros, apellidos que subsisten en la zona, como los Ghidone, Elhordoy, Piaggio, Serveti, Picos, Codevilla, Torres, Schiappacasse, Guerrini, y una larga lista imposible de nombrar, la mayoría de ascendencia italiana, portuguesa y polacos, los que unidos a muchos criollos plantaron la semilla de la Institución.
Siete años después de su creación, el 5 de febrero de 1938, logran la tan ansiada meta del “techo propio”, con la adquisición del terreno ubicado sobre Cno. Tomkinson, para posteriormente comprar otros que daban a la calle Simón Martínez -hoy Luis Batlle Berres- llegando a ocupar en la actualidad, una superficie de 2.500 metros cuadrados de edificación.
La misma cuenta con galpones para almacenamiento, salas de reuniones, siendo además sede de oficinas estatales, municipales y de servicios, brindando sus instalaciones a instituciones de interés social, espectáculos, muestras exposiciones, desfiles, etc.
A la actividad gremial, se le fueron uniendo otras, de tipo social, como la realización de fiestas bailables, los que llegaron a constituirse en los famosos “bailes de los paperos”. Por su escenario desfilaron legendarias figuras como Juan D’Arienzo, Alberto Castillo, Donato Raciatti, Olga del Grossi, Julioo Sosa, poir nombrar algunos.
Tampoco debemos dejar de mencionar la celebración de la Fiesta de la Vendimia, que duramente muchos años engalanaron los salones de la Sociedad, con hermosas jóvenes que no solo regalaban belleza, sino además, conocimientos de vitivinicultura.